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Editorial II
Un mensaje que no debe ser desoído
LOS hombres que arriesgan su vida para defender la soberanía nacional
y el orden interno de un país merecen un respeto especial de la
ciudadanía. Es el caso del teniente coronel (R) Emilio Guillermo Nani, veterano de
la Guerra de las Malvinas y condecorado por su desempeño en la defensa
del Regimiento de Infantería Mecanizada 3 frente al salvaje ataque
terrorista realizado por el Movimiento Todos por la Patria en 1989.
Las recientes manifestaciones de este oficial,
en las que anuncia su probable decisión de devolver la condecoración
recibida, y su crítica a la conducta del gobierno nacional merecen
una consideración que vaya más allá del análisis de la sanción de
arresto que se le acaba de imponer. Es que
no puede dejar de considerarse la situación institucional generada
por una iniciativa legislativa que pretende variar el estado procesal
de los integrantes de ese grupo armado, oportunamente condenados
por la Cámara Federal de San Martín.
Al analizarse la pretensión de retrotraer
la situación de los condenados a la etapa anterior a la condena,
a fin de permitir el acceso a una doble instancia, no debe perderse
de vista el efecto práctico que podría producirse si se quieren
considerar los años de condena transcurridos como años de "procesado",
dada la existencia del régimen del "dos por uno". Eso sería inadmisible,
tanto lógica como jurídicamente. De allí a la libertad de los condenados
hay un corto trecho y una nueva sentencia condenatoria podría tornarse
ilusoria.
Si las instituciones de la República resuelven
permitir una nueva instancia procesal, satisfaciendo requerimientos
de los organismos internacionales de derechos humanos -cuya opinión
no obliga en derecho a la República Argentina- se habrá logrado
una reformulación del alcance de la garantía de defensa de los condenados.
Pero, y esto es lo importante, no resulta aceptable que en ese marco
se pretenda variar la naturaleza jurídica de cada año de condena
cumplido por los integrantes del Movimiento Todos por la Patria.
El teniente coronel (R) Nani
ha llamado la atención de la ciudadanía y ha recibido por eso una
sanción privativa de su libertad que él mismo considera justa. Es
necesario comprender el mensaje que envía a una sociedad que tiene
el deber moral de escucharlo.
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